Punto final: Manhattan >>inicio<<WEST NEW YORK, Nueva Jersey - Todavía no amanece, y Orlando ya está en su vehículo. No es pequeño, tampoco el más grande, pero sí en el que pasará unas 14 horas al día. Ese es su empleo, estar sentado siete días a la semana yendo y viniendo a North Bergen. Él es conductor de autobús, una profesión que para este salvadoreño no es más que un hobby hecho con mucha responsabilidad. Su primer viaje es un recorrido expreso a Manhattan.
Por Andrés Salgado
En cada parada de autobús ya existe un cliente, un conocido, que en algún momento de los 18 años de servicio por las mismas calles llegó.
“Ellos saben que yo los dejó en Manhattan a las 7 en punto de la mañana. A esa hora el paso por el [túnel] Lincoln es rápido”.
Para cumplir con su primera ruta, Orlando le dice a aquellos en los paraderos cuyo destino final no es Nueva York que esperen la güagüa que viene atrás.
La güagüa o la güagüita puede sonar extraño para el recién llegado, “el más impaciente por no conocer el sistema”, pero con el tiempo entienden que se refiere a las flotas de minibuses con servicio constante, sin horario fijo y 24 horas al día.
En sus rutas de occidente a oriente también ha sido testigo de la evolución del servicio que comenzó con minivans y ahora va en las güagüas de tamaño mediado, con seguro de accidentes, regulaciones del estado, inspecciones semestrales, y parte de una asociación de servicio de transporte alternativo a la agencia administradora de transporte del estado de Nueva Jersey. (NJ Transit)
“Nuestro sistema no hace competencia con la NJ Transit. Ofrecemos un servicio muy distinto y la gente nos busca porque vamos más rápido que ellos”.
Aunque Orlando Salgüero es su propio jefe, el dueño de su autobús, respeta a sus compañeros y se aleja de los chismes en los intermedios mientras espera su próximo horario de salida.
Una de herramientas de trabajo es el precio de $2 dólares de tarifa por recorrido, inferior a los $2,55 mínimo del otro servicio.
El precio de la tarifa no se indica en ninguna parte del interior, un recinto del positivismo, la buena energía que el conductor quiere impregnar al pasajero, los modales, el respeto al prójimo y el orgullo por el país que lo recibió como inmigrante.
Al levantar la mirada en dirección de la silla del conductor se iza la bandera de los Estados Unidos enmarcada con el nombre de Orlando.
“Y que cuando el pasajero se baje recuerde que estuvo en el bus de Orlando”, dice en una voz de alegría, sonrisa en la boca y el ánimo de seguir hablando, ahora de sus sueños.
En su memoria esculca sus recuerdos con un viaje al pasado, a los momentos de vida en El Salvador entre los campesinos cuando aún no era padre de tres hijos, ahora mayores de edad.
“Allá me gustaría volver y hacer algo por ellos que son gente buena”.
Pero ese es un sueño de tierra natal. El otro es aquí, trabajando para el gobierno en un área donde ayude al recién llegado a mostrarle todo lo que el gobierno estadounidense puede ofrecer, de esta su nación.
“Aquí donde me ve, siempre estoy atento por si sucede algo raro”.
Orlando se divierte en su carro siete días a la semana, sin dejar de tomar un tiempo para disfrutar con su pareja, ya que “el hombre no puede vivir sin su costilla”.
Algo más que ha aprendido es la paciencia y a relajarse en las congestiones de tráfico, sobretodo la de los viernes para cruzar el túnel Lincoln. Por eso siempre sugiere a sus clientes pensar que van de tour.
El viaje concluye para el pasajero cuando llega a su paradero de destino, quizás el punto final para estar en casa; pero para Orlando es una pausa en su ruta donde ha cumplido su misión: Ir más allá del trabajo y cargar de positivismo a la persona que en un momento del día subió al “Bus de Orlando”.
Este blog es parte de:
Taller de experimentos periodísticos en internet
De puro experimento
Andrés Salgado
T E P I
F N P I
2009
Taller de experimentos periodísticos en internet
De puro experimento
Andrés Salgado
T E P I
F N P I
2009
Su trabajo es en Manhattan y aunque vive en West New York, su ruta pasa a cinco cuadras de la Bergeline. Observa su
No comments:
Post a Comment