Friday, July 31, 2009

¿En qué ir a Manhattan, NJ Transit o “Güagüa”?

Los residentes de las ciudades de North Bergen, Guttenberg, West New York, Weehawken y Union City al Norte de Nueva Jersey cuentan dos opciones de transporte. El tamaño, el país de origen y las reglas crean una diferencia entre ambos servicios. Este es un viaje público recreado en las historias de quienes transportar en su ocupación, o de aquellos van a su trabajo o vuelven a casa, y en sus propias voces nos aproximamos para entender este fenómeno desde los propios actores de un Punto Final: Mahattan.


LA RUTA DEL RECORRIDO




El mapa nos muestra un recorrido visual de la ruta que comienza en la avenida Bergenline y la calle 90 con paraderos de autobús cada cinco o tres cuadras. La ruta y las estaciones fueron determinadas por la ciudad y la regla indica que solo se puede recoger pasajeros en los sitios preestablecidos. La mayoría de la población que habita la zona donde se presta el servicio es hispana.

DOS OPCIONES PARA LLEGAR A MANHATTAN =======


NJ Transit
Una de la opciones para el transporte público el ruta 159 ó 156 de la NJ Transit, bajo la licencia directa del estado de Nueva Jersey y de Nueva York. Estos buses pertenecen a terceras compañías que operan el servicio para la agencia estatal del transporte público. Los conductores usan uniforme y van cumpliendo un horario de ruta preestablecido y las tarifas varían según la distancia del trayecto que pueden ser descargados de Internet.



“La Güagüa” o la “La Güagüita”

Otra opción es el microbús, más conocido como La Güagüa o La Güagüita, forma adaptada al habla de la zona y traída por inmigrantes caribeños. La compañía que lo opera es más una cooperativa donde los socios poseen un cupo por automotor otorgado por el estado. Entre los conductores predomina el español su lengua natal, operan las 24 horas del día, siete días a la semana y con una tarifa única de $2 por trayecto.


PULSA AQUÍ ======================

- Más fotos los autobuses en su recorrido por la Bergenline.
- Fotos de los usuarios de la transporte público de la Bergenline en la red.
- Videos de los recorridos.

LA VOZ DEL MAQUINISTA ======================

Uno de los actores del servicio es el chofer. Ser conductor de autobús es más que un trabajo, es una historia que se escribe a diario y en cada trayecto. Orlando Salgüero es un conductor de güagüa, quien resalta su trabajo más como un placer y se jacta de tener una Ruta expresa a Manhattan



Pero esta ruta de la Güagüita es más joven que la NJ Transit, y llegó como una demanda de la población hispana, trabajadora, sin horario, y con la necesidad de llegar al estado vecino a su labor. Augusto Herrera también es un Güagüero, argentino, dueño de su propio microbús y uno de los fundadores de la ruta.

VIVENCIAS AL INSTANTE==========

Cada recorrido cuenta con la versión del usuario, una experiencia que Mabel captó desde su móvil. Unos usan la NJ Transit, otros el minibús, pero todos de casa a Manhattan, de Manhattan a casa.



MÁS VIVENCIAS ==================

Andrés Salgado ha usado la ruta por cinco años: “Cuando salgo de camino hacia Nueva York lo único que quiero es llegar. Si voy de afán me subo al primer autobús que me deje en Manhattan”. Leer más.


Sin embargo, no todas las vivencias hacen parte de la memoria. Cada noche o en sus ratos libres Mel se ha dedicado a escribir una nota diaria de todas sus experiencias a bordo de su autobús. Aunque su ruta es ajena a la de Bergenline, hay factores en común como el ser hispano, atender a una comunidad multicultural y ser los ojos de la vida del transporte público detrás del volante. Él es El Güagüero de NYC.

Recorrido en cifras

NJ Transit

Tarifas
Autobuses por trayecto


Horarios y tiempos de recorrido
Avenida Bergenline. Rutas 156 y 159


GÜAGÜAS

Tarifa North Jersey - Manhattan
Avenida Bergenline
$2 trayecto

Horarios
Sin horario, 24 horas al día

Número de pasajeros
"2,500 al día", informa Augusto Herrera, conductor de la ruta




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De puro experimento
Andrés Salgado
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2009

Transporte sin preferencia

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Mi experiencia de usuario
Andrés Salgado

Cuando salgo de camino hacia Nueva York lo único que quiero es llegar. Si voy de afán me subo al primer autobús que me deje en Manhattan. Antes, esperaba el servicio de la NJ Transit, una máquina más grande, con horario fijo, conductores uniformados, estrictos en detenerse y arrancar de los paraderos establecidos por la agencia de transporte. Otras ventajas son sus puestos amplios, algunas reglas como no escuchar música sin audífonos y el sistema de aire acondicionado.

Ahora, cuando la cuestión es estar a tiempo no espero ese autobús. Me tomo la güagüa, como se le conoce al microbús. Recorro de la calle 70 a la 32 por toda la avenida Bergenline. Allí, hago un transbordo de carro y continúo de Manhattan.

Esos pequeños atajos vienen después de meses de vivir en la zona y de adaptarse al ritmo de la cotidianidad del lugar. Y ahora sí, viene lo pertinente en cuanto a las dos formas de transporte alternativas para cruzar el túnel que une mi ciudad, que más bien lo llamaría mi barrio por estar colindante con otras ciudades y no hallar una referencia urbanística que me haga sentir en un sitio o el otro.

Bueno, como decía, ahora sí, la avenida escogida para la ruta es la avenida Bergenline, cargada de comercio, un sitio que puede extrañar al recién llegado, pero con el tiempo le vas sacando el gusto. Es casi como estar en un centro comercial sin techo, o en un centro de una ciudad. Bancos, comidas típicas de Argentina a México, médico generales, médicos especialistas, dentistas, compañías de calzado, envíos de correo, farmacias, supermercados, teléfonos, salones de belleza, lugares para arreglarse las uñas, boutiques, electrodomésticos, más bien pregunten que no hay en esta calle y yo les digo, casi con seguridad que sí lo hay. Y todo en español.

Otro pequeño paréntesis, cuando mencioné el dentista recordé a la recepcionista del mío, Marta:

“Eso no es mucho lo que hay que saber para tener en cuenta las diferencias del servicio. Yo prefería los buses grandes porque son amplios y llevan horario fijo. Esos no se ponen a esperar pasajeros así usted les haga señas”.

Eso lo dice desde su experiencia como ex usuaria del servicio. Ah, y me hizo recordar par de veces que corrí hasta tres calles para poder alcanzar ese bus grande.

Como venía diciendo acerca de las alternativas de transporte, ahora sí, pero no sin antes apuntar que el tráfico en la Bergenline es cosa seria, especialmente los fines de semana y si son de verano peor.

Un recorrido desde la calle 68 al centro de Manhattan puede ser 25 minutos sin tráfico. Como quien dice el domingo a las 7 AM, o de 20 minutos subiendo a la güagüa de Orlando antes de las 7 AM de lunes a viernes.

Pero un domingo pueden ser una hora para llegar hasta la calle 32, donde está el último paradero antes de cruzar el Lincoln Tunnel.

Y eso sin saber si hay trancón en la entrada del túnel, que quizás pueda ser entre 15 y 30 minutos… normalmente. Tampoco se pueden olvidar se verificar los cuellos de botella de llegada a Manhattan… el recorrido se prolonga.

Si suman y planean usar el servicio ya sea de NJ Transit o güagüa por la Bergenline, el recorrido será de casi hora y media. Lo puedo afirmar después de un seguimiento que realicé por varios años, a diferentes horas y por distintos motivos.

En semana la cosa no es tan crítica entre las 7 y 9 AM; pero si es viernes y ya son las 3 PM, hay que armarse de paciencia, llevar un buen libro, o la colección de música, ya que el cruce puede ser hasta de dos horas.

Ahora sí, de verdad, ahora sí, las dos rutas alternativas tienen su propio folclor. Uno es el impuesto por los latinos y el otro por las costumbres estadounidenses cada vez más infiltradas por acentos culturales dependiendo del sector donde estés.

En este caso, la infiltración viene con raíces hispanas. La lucha intercultural es constante entre aquel que extraña la música a todo volumen en el bus, o el escuchar una estación de radio. Es más, no te extrañes si vas en la NJ Transit y alguien te mira feo porque estás hablando por teléfono. Puede ser que estás hablando demasiado fuerte o sonriendo más de lo debido.

Por el contrario, en la güagüa la queja puede ser el conductor, quien con su potente voz en su minibús va diciendo códigos a sus compañeros por el sistema de comunicación y está interrumpiendo tu llamada o no deja escuchar la música.

Dicha música repleta de ritmos tropicales de las estaciones radiales sintonizadas para amenizar el recorrido, que va de paradero en paradero, uno cada dos calles.

Antes seguir hay que aclarar que algunos de estos minibuses no van para Manhattan, su recorrido es local y también por la Bergeline.

Aunque la queja que más escuché es la falta de aire acondicionado para el verano, los minibuses se están modernizando, por lo que aguantar calor o no, depende si esperas una máquina mejor equipada o te subes a la que tienes enfrente.

De nuevo, y volviendo al folclor, la ruta de transporte va muy determinada al usuario, a la zona que cubre y a los horarios.

Por eso, y al final de todos estos retazos entre recuerdos, recomendaciones de experiencia propia, y encuestas de boca a boca, podría decir que no reparo si usar un autobús u otro, que en mi caso es el que primero me preste el servicio.

Otra aclaración es que como no voy todos los días a Manhattan, no me conviene comprar el pase de viajes ilimitados mensual, que sí tienen algunos y les representa una economía.

El trayecto regular en autobús desde mi zona cuesta $2,55 dólares, y en güagüa es $2.

Por eso, de ida puede ser cualquiera de los dos servicios, sin importar la música o el silencio. De regreso tomo el autobús si es antes de las diez de la noche, pues conozco el número de la ruta y la puerta de salida. Algo que muchos no saben, es que este servicio casi funciona las 24 horas.

Sin embargo, si es tarde, entonces voy a la güagüa, con servicio las 24 horas al día y sin horario; solo esperar a que llenen los 25 asientos.





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Andrés Salgado
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Hojeando un blog: El Güagüero de NYC





Mel es un conductor de autobús en Nueva York. Uno de sus pasatiempos es la escritura y ha dedicado sus ratos libres a contar sus vivencias, los hechos que le llaman la atención a través de su blog. Quién mejor que un conductor para narrar las historias al volante en su propia voz. Fotos y crónicas acumulan el día a día de El Güagüero de NYC.

La tarde del primero de agosto nos comunicamos vía telefónica con Mel. Fue una buena oportunidad para conocer un poco más de su historia. Para compartirla con todos, nos pidió que mandáramos las preguntas que deseábamos hacer por correo.

Nombre completo:
Mel C. mejor conocido como El Guagüero de NYC.

País de origen:
República Dominicana y crecí en NYC

Barrio en el que vive:
Manhattan

¿Hace cuánto vive en Estados Unidos?
Vivo en este maravilloso país por más de 30 años.

¿Por cuánto tiempo ha sido conductor de autobús?
Hace unos meses cumplí 25 años, lo suficiente para jubilarme pero no tengo la edad.

¿Para qué compañía trabaja?
Trabajo para la MTA-NYCTA

¿Cómo se inició en este oficio?
Un amigo de mi familia me aconsejó y me orientó que valía la pena y así ha sido.

¿Cómo surge la idea de crear un blog?
El blog lo creé como un hobby y para botar el estrés y un para conocer amistades nuevas.

¿Cuándo tiene más de una buena historia, cómo escoge la del día?
Trato de variar para no cansar por eso he creado varias categorías las que incluyen: Mi travesía (los viajes que he hecho. Ya he visitado 13 países). Ocho Millones de historias tiene la ciudad de Nueva York (cosas relacionadas a NYC), Análisis de Noticias importantes. Cosas Asiáticas (me fascina la cultura oriental Japonesa exclusivamente) Movies Reviews (si me gustan algunas películas las recomiendo), Figuerand2 con el Guagüero (las fotos y eventos ), Guagüero's Opinion (criticas constructivas y las cosas en pro a la buena imagen de los criollos aquí) y también Las cosas que recibo de los lectores (Publico cosas que sean de interes o con un buen sentido de humor).

¿Cuál es la historia que más recuerda?
Son varias creo cuando quise hacer una reunión de blogueros, o sea escritores amateur simple y se regó la voz y lo que se formó un meeting de periodistas profesionales de la talla de Bolivar Balcacer, Ramón Anibal, Antonio Beltré, MISTERDJ1, El representante del súper famoso Remolacha.net (la página web más importante de los blogueros) Anthony y varios otros comunicadores y empresario, y terminamos en el parque de Fort Tryon y con nada más que Frederick Martínez (El Pachá) dando un discurso a todos. Los blogueros amateurs invitados se intimidaron o avergonzaron y solo un par de ellos se quedaron.

¿A qué hora escribe para el blog?
Algunas veces lo hago durante la hora de lunch (3 horas y voy a casa para mi siesta y a escribir algunas historias) y algunas veces por la noche antes de acostarme.

¿Qué otro blog le gusta?
Leo varios con contenido de noticias, farándula, temáticos y personales, Ramón Aníbal Blog, Imágenes Dominicanas, Martillo y Clavo, Remolacha, los periódicos NYpost, DailyNews, MLB, Remolacha.net. En cuanto a los personales me gusta y recomiendo "Lost in North America" blog de JuanMl es en español de un compatriota al cual admiro mucho reside en Canadá. También leo Coqueta Club una divertida boricua desde Boston con muy buenos temas y claro Majarete blogdesde New Jersey con buenos temas de actualidad y Una Japonesa en Japón y desde Barcelona las décimas de Juan T.

Descríbanos su rutina
Mi día es largo me reporto al trabajo a las 705 AM, saco un autobús hasta las 11 AM a esa hora de relevan me voy a la casa por 3 horas de lunch (como, me baño, uso el Intenet y tomo mi siesta, luego hago un relevo a las 209 PM hasta las 725 PM.

¿Qué ruta cubre y hace cuánto?
Actualmente estoy en la M100 cubre Broadway 218 St hasta la 125 3ave. pero prefiero conducir la que BX13. Desde 178 St. & Broadway y termina en el famoso Yankee Stadium 161 River Ave.

¿Qué experiencia le deja ser un bloguero del transporte público?
En realidad no hay conexión una cosa con la otra, pero trato de orientar a quienes desean saber cosas relacionadas al transporte urbano y si alguien desea saber como es el trabajo y los requisitos.

¿Qué piensa del servicio de transporte público de Nueva York?
El transporte urbano de Nueva York es muy eficiente, es barato comparado con otros estados y es un viaje seguro.

¿Y después del blog viene otro proyecto?
Sí, posiblemente unirme a mi hermana Margaret para extender las excursiones internacionales y seguir viajando y conocer nuevos horizontes

¿Sabe cuántas visitas tiene a diario?
Sabes a eso yo no le doy mucha mente, porque no vendo nada ni publicidad ni promociones -Los bloggeros nuevos se preocupan mucho por eso pero llega el tiempo en que 100 diarias a 300 es lo mismo.

¿Qué le ha dejado ser www.elguagueronyc.blogspot.com?
Uno llega a conocer el comportamiento de los compañeros y conoces quienes son sinceros, quienes son falsos, quienes te quieren usar para catapultarlos a ellos. La hipocresía, la arrogancia no la tolero. Hace mucho tiempo le escribí un e-mail a Hugo Chávez a través de la embajada y me quedé sorprendido que recibí respuesta de él. Lo mismo cuando la película de Héctor Lavoe, felicité a Manny Pérez el actor dominicano y me contestó.

Así ha pasado con muchas personalidades, pero la vergüenza más grande ha sido el error de integrarme a los blogueros dominicanos. Nunca se me ha olvidado la arrogancia y la hipocresía que siempre han mostrado de unos cuantos de ellos, aun los que residen aquí que ni por decencia te aceptan un intercambio de enlaces.

Ellos me imagino que pensaban que el simple hecho de tener el apodo güagüero es algo de avergonzarse. Para mí es un orgullo serlo y para ellos lo quiero decir es esto: Siendo un simple güagüero he puesto en la universidad a 3 hijas y una está haciendo la maestría sin préstamos.




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Ruta expresa a Manhattan

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WEST NEW YORK, Nueva Jersey - Todavía no amanece, y Orlando ya está en su vehículo. No es pequeño, tampoco el más grande, pero sí en el que pasará unas 14 horas al día. Ese es su empleo, estar sentado siete días a la semana yendo y viniendo a North Bergen. Él es conductor de autobús, una profesión que para este salvadoreño no es más que un hobby hecho con mucha responsabilidad. Su primer viaje es un recorrido expreso a Manhattan.

Por Andrés Salgado

En cada parada de autobús ya existe un cliente, un conocido, que en algún momento de los 18 años de servicio por las mismas calles llegó.

“Ellos saben que yo los dejó en Manhattan a las 7 en punto de la mañana. A esa hora el paso por el [túnel] Lincoln es rápido”.

Para cumplir con su primera ruta, Orlando le dice a aquellos en los paraderos cuyo destino final no es Nueva York que esperen la güagüa que viene atrás.

La güagüa o la güagüita puede sonar extraño para el recién llegado, “el más impaciente por no conocer el sistema”, pero con el tiempo entienden que se refiere a las flotas de minibuses con servicio constante, sin horario fijo y 24 horas al día.

En sus rutas de occidente a oriente también ha sido testigo de la evolución del servicio que comenzó con minivans y ahora va en las güagüas de tamaño mediado, con seguro de accidentes, regulaciones del estado, inspecciones semestrales, y parte de una asociación de servicio de transporte alternativo a la agencia administradora de transporte del estado de Nueva Jersey. (NJ Transit)

“Nuestro sistema no hace competencia con la NJ Transit. Ofrecemos un servicio muy distinto y la gente nos busca porque vamos más rápido que ellos”.

Aunque Orlando Salgüero es su propio jefe, el dueño de su autobús, respeta a sus compañeros y se aleja de los chismes en los intermedios mientras espera su próximo horario de salida.

Una de herramientas de trabajo es el precio de $2 dólares de tarifa por recorrido, inferior a los $2,55 mínimo del otro servicio.

El precio de la tarifa no se indica en ninguna parte del interior, un recinto del positivismo, la buena energía que el conductor quiere impregnar al pasajero, los modales, el respeto al prójimo y el orgullo por el país que lo recibió como inmigrante.

Al levantar la mirada en dirección de la silla del conductor se iza la bandera de los Estados Unidos enmarcada con el nombre de Orlando.

“Y que cuando el pasajero se baje recuerde que estuvo en el bus de Orlando”, dice en una voz de alegría, sonrisa en la boca y el ánimo de seguir hablando, ahora de sus sueños.

En su memoria esculca sus recuerdos con un viaje al pasado, a los momentos de vida en El Salvador entre los campesinos cuando aún no era padre de tres hijos, ahora mayores de edad.

“Allá me gustaría volver y hacer algo por ellos que son gente buena”.

Pero ese es un sueño de tierra natal. El otro es aquí, trabajando para el gobierno en un área donde ayude al recién llegado a mostrarle todo lo que el gobierno estadounidense puede ofrecer, de esta su nación.

“Aquí donde me ve, siempre estoy atento por si sucede algo raro”.

Orlando se divierte en su carro siete días a la semana, sin dejar de tomar un tiempo para disfrutar con su pareja, ya que “el hombre no puede vivir sin su costilla”.

Algo más que ha aprendido es la paciencia y a relajarse en las congestiones de tráfico, sobretodo la de los viernes para cruzar el túnel Lincoln. Por eso siempre sugiere a sus clientes pensar que van de tour.

El viaje concluye para el pasajero cuando llega a su paradero de destino, quizás el punto final para estar en casa; pero para Orlando es una pausa en su ruta donde ha cumplido su misión: Ir más allá del trabajo y cargar de positivismo a la persona que en un momento del día subió al “Bus de Orlando”.



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